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Campeonato Mundial de Béisbol
Difícil
tarea la del Cuba
Por
Juan E. Batista Cruz
Foto: Alexis Peña López
Definida la nómina de 24 hombres que representará a Cuba, la
cual ha originado, como de costumbre, encendidas polémicas,
percibo lo difícil que resultará retener la corona en el
Campeonato Mundial de Béisbol, programado para efectuarse en
China Taipei, a partir del 6 de noviembre próximo.
Una gran parte de los aficionados y especialistas coincidimos
en que este equipo es el menos fuerte de los últimos 10 años,
principalmente porque adolece de la ofensiva de largo alcance,
característica de nuestras representaciones a los eventos de más
nivel.
Es evidente que, en los jardines por ejemplo, cuatro de los
cinco seleccionados se destacan por su tacto, ya que solo el
tunero Osmani Urrutia produce, con regularidad, conexiones de
largo alcance, sin llegar a ser el jonronero que nos recuerde a
Luis Giraldo Casanova, Lourdes Gurriel o su primo-hermano
Ermidelio.
La mayor fuerza al bate está localizada en el cuadro con
figuras de reconocido prestigio internacional como Orestes
Kindelán, Antonio Pacheco y Omar Linares, además de tener otros
probados sluggers de nuestras series nacionales como Oscar Macías
y Antonio Scull. El receptor Rolando Meriño, también nos tiene
acostumbrados a los vuelacercas.
Sin embargo, está claro que Linares no es el mismo de hace dos
o tres temporadas, que Pacheco está afectado por reiteradas
lesiones y Kindelán debe buscar su forma estelar en poco tiempo,
luego de unos días de enfermedad que le impidieron participar en
la serie interna final de la preparación.
La defensa se me antoja buena, con una línea central sólida,
aunque discrepo de la presencia de solo dos receptores y de la
inclusión de un trío de camareros. Me parece que debió
reforzarse más la posición detrás del plato, más propensa a
las lesiones.
El cuerpo de lanzadores, el área más fuerte de esta escuadra
en opinión de la mayoría, presenta un solo lanzador del brazo
equivocado, pese a que se conoce bien la característica de
equipos como Japón, Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur y
China Taipei, acostumbrados a presentar cinco y seis bateadores
zurdos en sus alineaciones.
Creo que el receptor Róger Machado, el tirador zurdo Faustino
Corrales y el infielder Dánel Castro debieron estar en la nómina
tricolor. El primero porque es un receptor muy integral y quizás
el mejor del país a la defensa; el segundo por su calidad y
experiencia que lo sitúan como puntero entre los zurdos, y el
tercero, reconocido bateador, probado en eventos al más alto
nivel y capacidad para emplearse con acierto en la antesala, el
campo corto y la intermedia.
No dudo que esta selección sea capaz de hacer saltar de
alegría a su pueblo, pero en este Mundial, para muchos el más
fuerte de la historia, cada jugador deberá rendir al máximo de
sus posibilidades frente a equipos de tradición, bien preparados
y cuajados de peloteros rentados; porque de lo contrario, el
terreno puede reservar una espina más, además de no poder sacar
la que tanto dolor causó en los Juegos Olímpicos de Sydney.
Estoy convencido de que el equipo pudo ser más sólido, pero
también reconozco que tiene el sello inconfundible de la calidad
del béisbol cubano, por lo que confío en esta delegación que,
como todas las representaciones deportivas de este país, es capaz
de crecerse y regresar a la Patria con la satisfacción del deber
cumplido, de regalar a su pueblo la gloria del triunfo.
Liga Azucarera de Béisbol
El
"Jesús Menéndez" está en la cima
Por
Juan E. Batista Cruz
Una soberbia demostración de sus lanzadores Josvel Céspedes,
Alfredo González y Alfredo Camacho, permitió al equipo del
central Jesús Menéndez, de esta provincia, conseguir su segunda
barrida frente a su similar camagüeyano de "Brasil",
para encaramarse en la cima del grupo tres, correspondiente a la
zona oriental de la Liga Azucarera de Béisbol.
Los muchachos del "Menéndez" no respetaron que
estaban en patio ajeno y lograron sendas lechadas, propinadas por
el zurdo Josvel Céspedes, quien solo permitió un jit, y el
derecho Alfredo González, con cómodos marcadores de 3 X 0 y 5 X
0; en tanto que otro diestro, Alfredo Camacho, completó la
pollona con triunfo de 4 X 2.
En su visita al "Brasil", los discípulos del
exlanzador Humberto López conectaron 28 indiscutibles, a poco
más de nueve por encuentro, con destaque para el receptor
Valentín Aguilera que ligó siete en 10 turnos y el jardinero
Manuel Pérez, quien disparó seis en 11 veces al bate.
Ahora los campeones azucareros de esta oriental provincia,
presentan balance de ocho triunfos y cuatro fracasos, con medio
juego de ventaja sobre el "Venezuela", monarca de Ciego
de Ávila, el cual tiene seis ganados y tres perdidos.
El "Menéndez" terminó su calendario y deberá
esperar al enfrentamiento de fin de semana entre
"Venezuela" y "Brasil" en tierras avileñas,
porque si los anfitriones pierden un choque con sus vecinos
camagüeyanos, habrá que decidir en juego extra, qué conjunto
representará al grupo.
La novena del "Venezuela" tendrá que jugar al
máximo de sus posibilidades, porque si pierde dos encuentros,
quedaría fuera de la pelea y entonces el "Jesús
Menéndez" estaría, por primera vez, en la definición del
representante de la zona oriental para la gran final de la
"pelota dulce".
Por eso los campeones tuneros no han dejado de entrenar y
estarán atentos a los acontencimientos del fin de semana en el
terreno del central Venezuela. En cualquier caso se encontrarán
listos para continuar en pos de nuevas victorias.
Guerra
puede traer la paz
Por
Juan E. Batista Cruz
Foto: Norge Santiesteban Vidal
El béisbol
tunero está inmerso en la preparación con vistas a la Serie
Nacional y esta etapa, tan importante en cuanto a los posibles
resultados, es seguida con avidez por especialistas y aficionados,
sobre todo porque baten aires de cambios, de ideas nuevas, al
calor de la designación del pinareño Jesús Guerra Hernández
para dirigir nuestro equipo.
Converso con Guerra en la sala de su casa en la calle Frank
País número 45 (altos) y listo para batear le pido que su primer
lanzamiento sea explicar lo que hay de novedoso en este
entrenamiento.
El colectivo técnico está buscando las fórmulas que
conduzcan a un mejor resultado. Yo llegué en febrero para hacerme
cargo de la escuela de pitcheo sobre la base del trabajo de
captación realizado en toda la provincia y puedo decirte que la
preparación de los atletas en general comenzó desde aquel
momento.
Quiero decir que la etapa de entrenamiento ha transitado por
espacio de siete meses, porque los alumnos de la Academia
provincial jugaban y entrenaban en el Centro y al comenzar el
Campeonato de primera categoría, se incorporaban a sus
respectivos equipos de los municipios o a los conjuntos de nueva
incorporación como la ESPA y el de la propia escuela.
Ha tenido lugar un proceso de seguimiento de cada jugador como
nunca antes, según el criterio de ellos mismos. Terminada la
provincial se hizo una serie cuadrangular especial y
posteriormente la preselección de 57 hombres que ahora ya se ha
reducido a 53, de ellos 22 lanzadores, entre los que aparecen
cuatro zurdos, inmersos todos en la etapa de preparación general.
Es sorprendente el conocimiento que tiene Guerra de las
características del béisbol tunero y de cada atleta en
particular, pero me confiensa que eso le ha costado noches de
insomnio en la lectura y análisis de los materiales facilitados
por ese incansable trabajador de las estadísticas que es Pedro
Mariño Betancourt, a quien le está muy agradecido. Acerca de
posibles cambios de posición, el otrora estelar lanzador de los
equipos Cuba, responde con una recta rápida:
Amaury Suárez, por ejemplo, estuvo varias temporadas
desempeñándose en el cuadro, principalmente en segunda base y en
la serie número 40 apareció entre los cinco camareros de mejor
resultado. En la pasada campaña, con el retiro definitivo de
Ermidelio y la ausencia de Civil y Pantoja, fue necesario llevarlo
a los jardines donde, con menos preocupación por la defensa,
bateó un poco más, pero los técnicos coincidimos en que nos
hace falta en la intermedia; hablamos con él y lo entendió.
Por lo demás, los resultados de Gilberto Rodríguez nos dicen
que debe jugar y valoramos la posibilidad de que Pedroso se
desempeñe en los jardines. Ahora, lo real es que el anuncio de
una nómina de solo 25 atletas para 90 partidos, obliga a buscar
hombres que puedan defender más de una posición, es necesaria la
versatilidad.
Este hombre, que participó en 13 series nacionales y siete
selectivas, que archivó 114 victorias frente a 82 fracasos y
vistió en ocho ocasiones el uniforme del Cuba, va a dirigir por
primera vez en el mayor espectáculo del deporte en el país.
¿Cómo valora ese reto?
En este sentido sé que hay opiniones favorables y
desfavorables, que ha originado polémicas, pero todo tiene una
primera vez y yo confío en mi trabajo y, fundamentalmente, en el
grupo de técnicos que me rodea, compañeros capaces y entregados
en cuerpo y alma a la tarea de sacar a Las Tunas de las últimas
posiciones en el béisbol cubano. Los aficionados pueden confiar
en este colectivo y en sus atletas, quienes tienen potencialidades
para lograr los objetivos propuestos.
Retomo lo relacionado con la preparación. Sé que la etapa
física general termina el 28 de este mes para dar paso a la
especial, momento en el que se hará otro corte. ¿Qué diferencia
hay entre una y otra?
La fase de preparación general tiene una gran carga física,
es muy fuerte, el atleta entrena en dos sesiones y en nuestro caso
la preselección se dividió en dos equipos, con juegos internos,
34 en total, los cuales permiten tener una valoración de la labor
individual, porque cada hombre habrá consumido 150 o más veces
al bate. Los lanzadores, por ejemplo, han tenido la oportunidad de
trabajar bastante, al extremo de que aquellos que se escojan para
estar en la nómina de la Serie Nacional, sumarán un mínimo
entre 70 y 100 entradas.
Cuando entremos en la etapa especial se reducen las cargas y se
hace hincapié en limar las deficiencias por área, se ejecutan
las tareas específicas que permitan un mejoramiento del
pensamiento técnico-táctico y se analiza el comportamiento en
los juegos internos y en los topes con preselecciones de otras
provincias, lo cual iniciamos frente a Holguín. Se hacen
gestiones para medir fuerzas con otros territorios del oriente y
el centro del país, además de la posibilidad de viajar hasta
Pinar del Río. Nos interesa mucho topar en occidente porque
tradicionalmente los resultados en esa región son adversos a Las
Tunas.
Antes del diálogo con Jesús estuve en dos partidos internos
celebrados en el "Mella". Varios jugadores me
confirmaron lo riguroso del entrenamiento, pero en todos los casos
manifestaron su satisfacción por la calidad de este trabajo y me
aseguraron que nunca habían participado en un proceso similar.
Pablo Civil y Juan Carlos Pérez, agradecen la forma que hoy
muestran, a la exigencia de cada jornada.
Yo estoy contento con los muchachos y te aseguro que es
difícil encontrar un grupo tan disciplinado, al tiempo que me
siento satisfecho con la calidad y entrega de los entrenadores,
quienes asimilaron la necesidad de predicar con el ejemplo
personal. Y todo eso después de hablarles claro en cuanto al
criterio de que el puesto en el equipo lo tendrá quien se lo
gane, nadie se debe sentir seguro de incluirse entre los 25, el
comportamiento en el terreno dirá la última palabra; por eso es
que damos oportunidades a todos por igual.
Las Tunas ha presentado dificultades en todas las áreas, pero
el pitcheo es su talón de Aquiles desde hace cuatro o cinco
temporadas. La presencia de Guerra aquí está precisamente
determinada por la necesidad de resolver esta situación. ¿ Las
nuevas condiciones
limitarán su labor con los lanzadores?
En modo alguno. No voy a desatender ese trabajo, porque la
mayor parte de los serpentineros de interés van a estar en la
nómina de la Serie Nacional y el programa para la escuela se
mantendrá inalterable, porque lo voy a chequear de forma
sistemática, recuerda que la mitad del tiempo estaremos en casa y
cuando viajemos, los entrenadores que permanecen aquí tendrán
tareas específicas con los jóvenes pítchers.
Puedo asegurarte que los tiradores de más experiencia han
mejorado su comportamiento y hay jóvenes que están listos para
mostrar todo lo aprendido. Los lanzadores pueden darnos
satisfacciones en esta contienda que se avecina y todos tendrán
la oportunidad de hacerlo.
Esta conversación me reafirma el criterio de que Jesús Guerra
no es solo un hombre de pitcheo, es un técnico integral, capaz y
estudioso del béisbol. No dudo que pueda convertirse en un mentor
con resultados en las series nacionales.
De hecho imprime una dinámica distinta, inculca en los
jugadores la necesidad de darlo todo en el terreno en pos de un
objetivo: vestir el uniforme del equipo de Las Tunas y después,
derrochar entrega en busca de las victorias, no importa la
historia del rival. Creo que nuestra selección está lista para
aprender a ganar.
Por eso pienso que Guerra puede traer la paz, en el sentido de
que la incertidumbre y el dolor de las derrotas no sea lo único
que puedan esperar nuestros aficionados. No se trata de crear
falsas expectativas, de suponer que, de golpe y porrazo, se van a
ganar 40 o más juegos, sino de ser testigos de un equipo
distinto, combativo, capaz de vender caros sus reveses, de no
defraudar a los miles de coterráneos que llenan el
"Mella" y otros estadios de la provincia, "en las
verdes y en las maduras".
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