Las Tunas.- Al
verlo, afinando ensimismado las cuerdas de una guitarra para
presentarse en público, siento asombro, sorpresa, curiosidad...
Y él lo nota, porque con el cuello ladeado aún y el oído
pegado al instrumento me dedica una sonrisa a guisa de saludo.
Sin entender nada aún le guiño un ojo y me tranquiliza la idea
de saber que otros también se sorprenderían. Porque en verdad a
Ricardo Pérez Fonseca (Ríchard) todo el mundo lo asocia a la
blanca bata médica, al trabajo con la cámara hiperbárica, al
mesurado diálogo con el paciente, a los eventos científicos en el
hospital Ernesto Guevara...
Un rato después, sonriente como de costumbre, me libera de
algunas dudas: "En verdad acumulo 22 años en la medicina, soy
especialista en angiología y cirugía vascular, médico
hiperbarista, adoro mi profesión, pero siempre me gustó la música
y aquí estoy, tratando de cultivarla.
"No hubo escuela específica; desde niño fui aprendiendo
poco a poco, de forma autodidacta, tocaba con mis amigos como hobby
en la etapa estudiantil, no dejé de hacerlo como profesional de la
salud, un buen día algunos aficionados del propio sector empezamos
a unirnos para actuar en reuniones metodológicas, en otras
actividades, y hasta hemos formado un cuarteto de música
tradicional cubana llamado Contrapunto."
Y, en efecto, sin trasplantar ni un minuto de sus deberes,
pasiones y funciones laborales (pues ensayan de noche) junto a
Ríchard son presa de la febril inclinación musical Antonio:
médico, profesor de anatomía, autor del Himno de la Ciudad de Las
Tunas, de numerosas canciones para niños y finalista del OTI;
Marcial: humilde trabajador de los servicios médicos, y Katy: quien
no labora directamente en medicina pero vive agradecida de ella pues
si su esposo hoy sigue viendo el mundo que le rodea fue por la mano
y por la ternura de un hombre llamado Orfilio Peláez.
Es curioso –medito entonces- algunas personas ven la
masificación de la cultura como una tarea enorme por hacer. Y no
deja de serlo. ¿Pero acaso no es en cierta medida también algo,
latente y potente, por ordenar y aprovechar aún más?
Casos –por miles- como el de Ríchard lo corroboran a diario en
toda Cuba. Hace apenas unos días lo vi caminar por uno de los
pasillos del Guevara, con el brazo por encima del hombro de una
paciente, entrada en años ya, explicándole como realizar mejor su
tratamiento médico...
Y en este instante, sin embargo, sus pies no recorren el Hospital
(con el derecho repica a ritmo de son), sus manos no examinan parte
alguna del organismo (contagian con los acordes que a ras de cuerda
cincelan sus dedos), en tanto su sensibilidad y talento no hurgan
precisamente entre las páginas de un especializado libro:
"curan" –también- con la magia de la música.
Porque médico es. Sí. Y de los buenos. Y músico: de los que
semillan semiocultos. Y sobre todo cubano: como cualquiera de los
más de once millones de "depositarios", donde de algún
modo "algo" de cultura anida y eclosiona, entre azadones,
pupitres, fusiles o bisturíes; en Yateras, Topes de Collantes, el
Vedado e incluso en ultramar.
Si no cómo entender que mientras Ríchard interpreta aquí
"La Música trae una canción" (de su genuino cuño
creativo), en Manzanillo la niña Isabelita Martínez quede apoyada
–cual escultura- en la punta de los pies, el jubilado de
talabartería Pedro Valdés componga una décima allá en el centro
del país, o que 90 millas al norte las musas burlen una y otra vez
los cerrojos del recinto quizás menos propicio para que cinco
cubanos –tampoco precisamente artistas- le ericen con su talento
la piel al mundo.
Rey y su
Vaivén en casa
Por Leonardo Mastrapa
Después
de una exitosa estancia de tres meses y medio en San Martín, isla
del Caribe, regresó a casa Rey y su Vaivén, el grupo
musical que dirige Reynerio Acosta Vázquez, -e integran además
Yoel Viso Valdés, Salvador Jorge Velázquez y Gerardo Pozo López-
y que tan excelentes resultados ha tenido en sus cuatro años de
fundado.
Los detalles de esa gira se los traigo en una exclusiva:
un extenso reportaje -del cual tomaremos algunos momentos-, que el
diario local El Hispano le realizara durante su estancia,
bajo el título, Rey y su Vaivén, fieles exponentes del sabor de
la música cubana, con un sumario que reza "La música
cubana comienza a ganar en otras islas del Caribe, el espacio negado
por el bloqueo".
A continuación los detalles:
PHILIPSBURG, San Martín.- La magia de la música
cubana tiene cautivados a cientos de mortales de esta pequeña isla
del Caribe que comparten Francia y Holanda. El fenómeno que trae de
cabeza a decenas de personas de las más diversas nacionalidades que
residen o están de visita aquí, tiene una sola explicación: "Rey
y su Vaivén", un grupo integrado por cuatro músicos que
ejecutan con elegancia y calidad los más variados géneros de la
música popular cubana.
Durante la celebración del carnaval de San
Martín Rey… pusieron a vibrar al ritmo de los más
variados géneros de la música popular cubana a una masa humana
integrada por más de tres mil 500 personas. En esa presentación
los acompañaron los dominicanos Pedrín Pacheco y Orquesta, el
bachatero Ramón Torres y el puertorriqueño Elvis Crespo.
Mastrapa (26): ¿Cómo fue la actuación con
el fenómeno Elvis Crespo?
Rey: Excelente, es un músico muy abierto,
fue una experiencia interesante que disfrutaron en grande los
presentes. Conversamos con él, se identificó mucho con lo que
hacemos y siempre tuvo palabras de elogios para el grupo.
El
Hispano: ¿Cuándo surge el grupo?
R&V: Hace cuatro años, en ese entonces no
estaban ninguno de estos compañeros. Lo formé con dos músicos
para trabajar en una compañía francesa. Primeramente, teníamos la
intención de trabajar solos, pero cuando vimos que funcionaba tanto
con el público cubano como el extranjero, por la versatilidad del
repertorio, decidimos seguir adelante. En realidad formamos este
grupo para experimentar, pero grabamos algunos temas el año pasado,
con estos integrantes, y uno de los temas se pegó en la radio
debido a la aclamación popular.
¿En cuáles lugares se ha presentado el grupo?
En estos cuatro años ha caminado por 43 países
del Caribe, América del Sur, Asia y Europa. Cada uno de estos
lugares han constituido experiencias muy importantes para nosotros.
¿De dónde surge el nombre del grupo?
Lo creó un compañero mío que fue iniciador de
este proyecto, su nombre es Ernesto Marte. Fíjate, cuando uno
baila, hace un vaivén, también vas en un barco, éste hace un
vaivén, pero cuando entramos y salimos de Cuba, hacemos un vaivén,
de manera que todo esto influyó para que le pusiéramos así.
Referente al tema del bloqueo y su repercusión,
estos músicos tuneros expresaron a El Hispano:
Gerardo: Repercute en el sentido de que el
músico cubano no tiene la oportunidad de llevar su música al
mercado, no tiene la oportunidad de darla a conocer.
Reynerio: Aún si se tiene la oportunidad y no
vives en Miami uno va a encontrar muchos obstáculos que impedirán
el desarrollo de un buen trabajo.
Yoel: La repercusión del bloqueo en nuestra
música ha tenido solamente una cosa buena, y es que por la
aplicación del mismo, nuestra música no ha sufrido la influencia
del exterior, por lo que se ha mantenido muy pura, muy cubana.
Mastrapa (26): ¿En qué tipo de escenarios se
presentaron en la vecina isla?
Rey: Además del carnaval, que eso fue a
cielo abierto, estuvimos en casinos, en el Show de Elvis Crespo, en
La Bodeguita el Medio, y en otras islas cercanas. Lo genial fue
cómo nos compenetramos con el público y las muestras de cariño y
respeto que recibimos de ellos.
¿Proyectos venideros?
En la parte internacional, tenemos previsto en el
mes de diciembre una visita a Estados Unidos y otra a Francia el
año venidero. En lo que concierne a nuestras presentaciones en la
provincia, hemos concebido próximamente conciertos en Majibacoa,
Puerto Padre y Las Tunas.