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Imparten
clases todos los estudiantes del pedagógico tunero
Por Pastor Batista Valdés
La
inserción permanente, por vez primera, del ciento por ciento de
los jóvenes que cursan carreras pedagógicas desde primero hasta
quinto año aquí, en actividades docentes en aulas de todo el
territorio, además de novedad educacional, deviene en la práctica
soporte de apreciable valor en medio de las transformaciones que
están teniendo lugar dentro de ese sector en Cuba.
Así lo considera Gladys Vázquez —Máster en
Ciencias Pedagógicas— quien desde su condición de Rectora del
Instituto Superior Pedagógico Pepito Tey, de Las Tunas, sigue muy
de cerca el comportamiento de esta nueva experiencia, mediante la
cual desde septiembre y a lo largo del curso escolar, los 1 141
estudiantes del curso regular diurno imparten clases en escuelas
primarias, secundarias básicas, preuniversitarios, politécnicos,
en la enseñanza especial e incluso para adultos.
Con frecuencias (como maestros frente a alumnos, y
encuentros como estudiantes en el Pedagógico) que varían según
el año de la carrera que se cursa, en este momento los jóvenes
trabajan en las aulas con más de 500 grupos docentes, cuya matrícula
en conjunto supera los 14 000 alumnos.
La decisión de iniciar esa práctica desde el
mismo primer año de la especialidad (hasta ahora solo se
realizaba en el cuarto y quinto años de estudio) permite
enfrentar mejor las necesidades de maestros y profesores para
reducir a no más de 20 y 35 la cantidad de alumnos por cada aula
de primaria y secundaria, respectivamente, en busca del incremento
en la calidad de las clases y demás actividades.
Pero también —como afirma Gladys y ya lo
corrobora la práctica— se dan condiciones mucho más propicias
para que las escuelas se conviertan en una especie de
microuniversidades o en universidades extramuros, mediante la
interacción directa y constante de esos universitarios con
estudiantes y vecinos del lugar, y se formen más integralmente
ellos como profesionales de la pedagogía, bajo el influjo de la
experiencia acumulada en esas escuelas y la orientación de
quienes fungen allí como sus tutores.
De gran utilidad es, de hecho, el aporte que están
ofreciendo en función del aprendizaje de la informática y la
computación, y en otros programas priorizados como el sustentado
en métodos de enseñanza audiovisual, el denominado Universidad
para Todos y otros concebidos igualmente para ampliar y consolidar
los conocimientos y la cultura integral tanto de los estudiantes
como de la población.
Donativo
a la cubana
Por Iris
Hernández Rodríguez
Muchas veces la generosidad y la solidaridad no consisten en
dar lo que nos sobra, sino compartir lo que se tiene. Ese es el
caso cuando trabajadores de una entidad local realiza un donativo
a centros educacionales o de salud, un hecho que se va haciendo
cotidiano.
Los más de 160 alumnos y de 40 trabajadores del centro de
referencias para la Enseñanza Especial, Jorge Aleaga Peña, en
esta ciudad, fueron los beneficiarios. Sin esperar nada a cambio,
el colectivo de la subgerencia territorial de los Servicios
Especializados de Protección S.A. (SEPSA) en Las Tunas escogió
ese plantel como destino de una ayuda voluntaria que acopia dos
veces al año a partir del pago de su estimulación.
Ventiladores, aseo personal, luminarias y útiles de comedor
conforman el donativo esta vez. También han recibido este tipo de
aporte material la Escuela para Ciegos y Débiles Visuales y otras
instituciones educacionales o de salud.
En nuestro territorio se van haciendo cotidianas estas acciones
que no por ello impiden reconocerse.
En agradecimiento, los estudiantes y los docentes de la
"Jorge Aleaga Peña" exhibieron cuánto aprenden estos
niños y niñas con necesidades educativas especiales con un
personal dotado, igualmente, por el desinterés.
En Cuba la educación es gratuita y obligatoria hasta los 16
años. En el caso de estos alumnos, además de recibir programas
de estudios ajustados, se preparan en oficios como la
albañilería, peluquería, corte y costura, torno y reparación
de bicicletas.
Sublime
profesión de amor
Por Alexis Pérez
Sánchez
Fotos: Norge Santiesteban Vidal
Abrazados por
su propia luz, pero con ciertas limitaciones síquicas con que
transmitirla, los niños que estudian en la escuela especial
Antonio Maceo, de Puerto Padre, sienten el calor vivificante de
sus educadores y el esmero de sus cuidados, y eso los transforma y
los hace muy felices; capaces, a pesar de sus problemas, de
entender que este tipo de enseñanza es una sublime profesión de
amor.
Y es que aquí la paciencia exquisita, la palabra susurrada y
la elocuencia del gesto, se conjugan para vencer el error de la
naturaleza mediante la expresión más elocuente de la calma y de
la bondad.
La escuela está bien atendida. Labora allí un colectivo
integrado por 17 maestros y cuatros trabajadores de apoyo a la
docencia, quienes, en su conjunto, se convierten en familia
cercana de los 89 educandos matriculados, inculcándoles a cada
uno el amor por el estudio, el trabajo, la naturaleza...
formándoles valores que los harán más útiles ante la vida y la
propia sociedad.
Aquí no solo se preparan, sino que también se recuperan
sicológica y pedagógicamente, incorporándose luego a la
Enseñanza Primaria y una vez concluido el noveno grado, a la vida
laboral y social en diferentes empresas y organismos.
Por lo que nos cuenta Mariano López, su director, de los
egresados el pasado curso escolar, 14 alumnos realizan diferentes
actividades en la Fábrica de Tabacos, el Hospital Guillermo
Domínguez, la gastronomía y otras entidades del territorio,
muestra palpable de todo lo que se puede lograr cuando el interés
y la voluntad se juntan para mejorar la vida de estos muchachos.
Más se puede avanzar, sobre todo ahora, con las facilidades
que brinda el Programa Audiovisual, algo con lo que Dailín, la
niña de sexto grado que dirige el Colectivo de Pioneros, se
siente muy feliz: la escuela cuenta con cinco televisores, un
equipo de vídeo y otro de audio y una mayor vinculación con la
comunidad, de cuya cooperación se sienten contentos sus maestros
y todo el personal, y por eso la retribuyen con innumerables
atenciones.
Mucho más, con la incorporación del ciento por ciento de los
docentes incorporados a maestrías, diplomados, postgrados y otras
acciones de superación, y de investigación, premiadas en
fórumes de Ciencia y Técnica y otros eventos científicos.
Mayor es el regocijo de todos: alumnos, maestros y trabajadores
todos, pues cuanto aquí se hace se dedica también al Aniversario
40 de la creación de la Enseñanza Especial, cumpleaños que
esperan celebrar por todo lo alto el 5 de enero del próximo año,
ocasión propicia para honrar estas manos que rectifican errores
tales de la madre Natura y endulzan, con la ternura de sus
corazones, la vida de estos niños.
Alerta
martiana sobre la educación
Por Miguel
A. Pupo Chacón
Ahora que el curso escolar recién ha comenzado, es oportuno
que recordemos dos interesantes artículos escritos por Martí en
esta fecha, pero del año 1883.
El Maestro sabía la importancia que tenía el sistema de
educación para el desarrollo de los pueblos de América. Él
veía con pesar, la falta de voluntad y la despreocupación que
había en los países hispanoamericanos por crear una escuela
propia, en atención a las necesidades de cada uno.
En el sur del continente se pensaba que una buena educación
solo era posible adquirirla en escuelas de los Estados Unidos o de
Europa, a las cuales, como era natural, no podían ir los hijos de
los indios y los pobres en general. Pero además, Martí
comprendió que la escuela, la educación norteamericana, no era
buena para nuestros hijos, pues en aquel país había muchos
recursos materiales, pero faltaba lo esencial: "La enseñanza
–dijo- ¿quién no lo sabe? Es ante todo una obra de infinito
amor".
Eso faltaba allí, lo cual a su juicio "viene de un error
esencial en el sistema de educar: viene de la falta de espíritu
amoroso en el cuerpo de maestros (...) viene de la idea mezquina
de la vida que es aquí la carcoma nacional".
¿Que tipos de hombres salían de aquel tipo de educación?
Martí decía que allí "Los hombres no se detienen a
consolarse y ayudarse. Nadie ayuda a nadie". "Todos
marchan, empujándose, maldiciéndose, abriéndose espacio a
codazos y a mordidas, arrollándolo todo, todo, por llegar
primero". "Es verdad penosa que acá –en Estados
Unidos- ni en los niños siquiera se notan más deseos que el de
satisfacer sus apetitos, y vencer a los demás en los medios de
gozarlos".
En los Estados Unidos la escuela fue y es un gran caudal de
egoísmo.
No es ese un buen sistema ni siquiera para ellos. "En
nuestros países ha de hacerse una revolución radical en la
educación, si no se les quiere ver siempre, como aun se ve ahora
a algunos, irregulares, atrofiados y deformes, como el monstruo de
Horacio".
Por suerte, y gracias a la revolución, en nuestro país se ha
dado cumplimiento a los consejos y sugerencias que nos hiciera el
maestro mayor de todos los latinoamericanos.
Para esta fecha, en que se cumple un aniversario más de
aquellos valiosos escritos, en Cuba se recuerdan con agrado y con
la satisfacción de haber logrado uno de los mejores y superiores
sistemas de educación popular del mundo.
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